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EL MODULADOR VITRUBIANO

El día 15 de marzo de 2012 entro en la página del arquitecto Carlos
Sánchez-Montaña, denominada El Tablero de Piedra y me encuentro con un
artículo fechado el 22 de diciembre de 2010 denominado El Modulador
Vitrubiano que textualmente dice; “ El origen del término “Modulador”
proviene de un sistema de medidas detallado por Le Corbusier y
publicado en 1948 en el libro llamado “Le Modulor”, seguido por “Le
Modulor 2” en 1953 y en los que da a conocer su trabajo.
Le Corbusier se une a una larga tradición de arquitectos como Vitrubio, Da Vinci,
Leon Battista Alberti que también presentaron estudios de una relación
matemática entre las medidas del hombre y de la arquitectura. Una
búsqueda antropométrica de un sistema de medidas, en que cada magnitud
se relaciona con la anterior, con la finalidad de ser utilizada como
medida base en todos y cada uno de los elementos de la obra
arquitectónica.
En el Modulador detallado por Le Corbusier el sistema
parte desde la medida del hombre con la mano levantada (226 cm) y de
su mitad, la altura del ombligo (113 cm). Desde esa primera dimensión
y sumando y restando sucesivamente de igual manera la sección áurea se
obtiene la llamada serie azul y de la segunda del mismo modo la roja.
Siendo cada una una sucesión de Fibonacci y permitiendo miles de
combinaciones armónicas. Se alcanza así la dimensión de un mueble, un
edificio o una ciudad.”

Se acompaña al artículo una plantilla del modulador en el que si nos
fijamos se entremezclan distintas figuras geométricas  todas ellas
efectuadas con la medidas áurea, rectángulos, pentágonos, pentáculos,
triángulos, círculos,etc.

La coincidencia de este modulador con la geometría que he venido
encontrando tanto en las obras de Leonardo, como en el tríptico, me
lleva a la sencilla reflexión que Leonardo ha aplicado en la
realización de sus obras pictóricas las técnicas derivadas del uso de
este “modulador vitrubiano” , que anteriormente había sido concebido o
utilizado para obras arquitectónicas.

Enlace

Leonardo da Vinci tardó dos años en pintar «La última cena», una de las obras cumbre de la historia del arte. Puso de los nervios a los dominicos del monasterio de Santa María delle Grazie, en Milán, y al todopoderoso Ludovico Sforza, el que le ordenó el trabajo. De 1495 a 1497 Leonardo trabajó a su ritmo inconstante y echó demasiado tiempo, a pesar de que hablamos de un mural de casi cinco metros de alto y nueve de ancho.

El tiempo y el auténtico trabajo estaba en la trastienda de la obra si se concreta una investigación realizada desde Asturias sobre la obra del genial artista florentino: buena parte de la obra de Leonardo es consecuencia de un asombroso estudio matemático y geométrico asociado a lo que se conoce como la proporción aúrea, el número mágico Phi (1.61803399…). Una proporción que se da permanentemente en la naturaleza y que el ser humano conoce desde tiempo inmemorial. La gran pirámide de Egipto está levantada a partir de la divina proporción, y lo mismo se puede decir del Partenón griego.

Las biografías clásicas de Leonardo da Vinci no relacionan la obra en bloque del genio con la divina proporción. El estudio informático llevado a cabo por la arquitecta asturiana Carmen Capelastegui y el abogado Eladio de la Concha parece decir lo contrario. «Es como un código secreto que aparece en todas las obras de Leonardo que hemos analizado hasta la fecha, incluso en su primera etapa florentina», señalan.

más info desde: http://www.lne.es/sociedad-cultura/2011/11/26/leonardo-genio-obsesionado-magica-proporcion-aurea/1162419.html

La Dama del Armiño

En esta ocasión colocamos la plantilla de modo que el rectángulo áureo principal esté de forma vertical.

Al estar el rostro ladeado el total de la cara se plantea con un doble phi entremezclado, tal como se verá en el retrato de Ginevra de Benci, sin embargo en este cuadro para mejor y más fácil comprensión, simplemente hemos colocado una única plantilla phi en la que podemos ver que su encaje se corresponde a las siguientes referencias:
La raya del pelo señala el lado vertical derecho del rectángulo principal, la parte de atrás de la cabeza el lado vertical izquierdo, la parte superior de la cabeza el lado horizontal de arriba y la barbilla el lado horizontal inferior.


Las horizontales de la plantilla se corresponden con; parte superior de la cabeza ,nacimiento del pelo, 1ª cinta de la frente, 2ª cinta de la frente, ojos, pómulo, nariz, boca y barbilla.
Las verticales, de izquierda a derecha; La de la izquierda de la plantilla está fuera del rostro, sin embargo su extensión coincidiría con los enlazados del vestido, la siguiente o segunda; parte de atrás de la cabeza, la tercer y cuarta curiosamente delimitan la coleta de la dama, la quinta la delimitación del pelo y cara inicio de frente, inicio de ojo y pómulo ,la sexta ojo derecho, la séptima separación de la raya del pelo y barbilla y la octava el final del perfil de la cara.
La caracola se forma y señala el principio de la frente, sale por el centro de la raya del pelo recorre la parte derecha del cráneo por su parte superior y posterior hasta finalizar en la barbilla.

Boceto “cara de hombre frontal” por Leonardo

En este dibujo aparecen claramente señalados unos trazos geométricos que podemos identificar con los de la plantilla principal y marcamos algunos de ellos, en estos bocetos hechos “a mano”, las proporciones y medidas no son exactas pero sirven para darnos cuentas del uso de esas referencias que en las pinturas se realizan milimétricamente.

Hombre de Vitrubio

Todo el cuerpo del Hombre de Vitrubio, como es sabido, se corresponde a las proporciones áureas. En este caso, nos centramos en el rostro y aplicamos la plantilla, con el encaje correspondiente a las horizontales marcadas en el dibujo original con las de la plantilla y el resto de geometría de la misma coincidiendo con las partes esenciales del rostro.

Boceto de perfil de un hombre, Leonardo

Claramente señala Leonardo en este boceto las líneas horizontales que coinciden con las de la plantilla y conforman las principales partes del rostro y la caracola con su cráneo. La perfección no es total al estar hecha “a mano” pero sirve de referencia sobre lo que estaba haciendo y al colocar la plantilla el encaje con la misma es asombroso.