Enlace

Leonardo da Vinci tardó dos años en pintar «La última cena», una de las obras cumbre de la historia del arte. Puso de los nervios a los dominicos del monasterio de Santa María delle Grazie, en Milán, y al todopoderoso Ludovico Sforza, el que le ordenó el trabajo. De 1495 a 1497 Leonardo trabajó a su ritmo inconstante y echó demasiado tiempo, a pesar de que hablamos de un mural de casi cinco metros de alto y nueve de ancho.

El tiempo y el auténtico trabajo estaba en la trastienda de la obra si se concreta una investigación realizada desde Asturias sobre la obra del genial artista florentino: buena parte de la obra de Leonardo es consecuencia de un asombroso estudio matemático y geométrico asociado a lo que se conoce como la proporción aúrea, el número mágico Phi (1.61803399…). Una proporción que se da permanentemente en la naturaleza y que el ser humano conoce desde tiempo inmemorial. La gran pirámide de Egipto está levantada a partir de la divina proporción, y lo mismo se puede decir del Partenón griego.

Las biografías clásicas de Leonardo da Vinci no relacionan la obra en bloque del genio con la divina proporción. El estudio informático llevado a cabo por la arquitecta asturiana Carmen Capelastegui y el abogado Eladio de la Concha parece decir lo contrario. «Es como un código secreto que aparece en todas las obras de Leonardo que hemos analizado hasta la fecha, incluso en su primera etapa florentina», señalan.

más info desde: http://www.lne.es/sociedad-cultura/2011/11/26/leonardo-genio-obsesionado-magica-proporcion-aurea/1162419.html